Por qué no consigo comer saludable?

 

Cuántas veces nos proponemos empezar de cero con toda la motivación del mundo mundial y nos dura poco más que dos semanas? Una de las fechas clave en las que suele pasar esto es en año nuevo, después de pasar las navidades, cuando empieza el verano y cuando termina. Te das cuenta? 

Durante el año te pasas una y otra vez volviendo a arrancar sin tener un éxito verdaderamente duradero. Eso es por qué eres un flojo/a? Pues no. 

Esto es porque tomamos el camino equivocado. Tenemos esa idea de que para perder peso, estar más sanos, etc, etc, tenemos que seguir unas dietas estrictas que ya sabemos que se basan en vegetales y pescado o pollo a la plancha y evitando los fritos, la bolleria y los azúcares en general. Pero… de verdad puedes sostener esto en el tiempo? 

La verdad es que se hace complicado, sobretodo cuando vemos que al menos un 70% de la comida que vemos en el supermercado es comida procesada. Ahora resulta que hasta lo que te venden como sano no lo es! Enserio? Vaya! Cuántas veces he oído eso de: “pues entonces ya no sé qué vamos a comer. Si me pongo en ese plan entonces no comería nada!” 

Y ahí está el foco de todo, que nos excusamos principalmente en que todo es malo, todo engorda y lo que se ha comido toda la vida ahora parece que no ayuda a perder peso y además te hace enfermar. Entonces para qué hacer el esfuerzo no? Mejor ser feliz, aceptar nuestro cuerpo y dejarnos de tanta bobería! 

Pues siento decirte que las cosas no funcionan así, que estamos verdaderamente envenenados por la comida basura y la que no consideramos “basura”, y que ese pez que  se muerde la cola y que se convierte en un círculo vicioso sin fin, sí se puede parar. 

Cómo? 

Educando tu mente y tu estómago.

Y cómo se educa? 

Siguiendo estos pasos: 

1. No hagas dietas restrictivas, haz una dieta selectiva: es decir, encuentra la alimentación que resuena contigo y que tu cuerpo acepta de la mejor forma. Encontrar este punto no es fácil y lleva su tiempo. Tienes que aprender a escucharlo y saber qué le sienta bien y qué no le sienta bien y para eso quizás ahora estés demasiado intoxicad@ con tanto procesado como para darte cuenta. Cuando digo que estamos intoxicad@s por la comida no hace falta atiborrarse de comida basura todos los días, cualquier persona que coma bocadillos con embutido o comidas empaquetadas, carnes, algún que otro refresco, etc. aunque no sea todos los días, ya está afectad@ por los aditivos y las substancias artificiales que metemos en la comida sin darte cuenta. 

2. Date tiempo: hacer un cambio al 100% lleva su tiempo, pueden ser meses o incluso años. Dependiendo en qué fase de tu vida estés y el equilibrio de todo lo que te rodea te será más fácil o más difícil pero absolutamente todos podemos hacer ese cambio. Por eso es importante no desistir, persistir y confiar en que todo se pondrá en su sitio poco a poco. Las prisas no son buenas y si empiezas con mucha motivación y luego te aflojas arrojándolo todo por la borda te harás un flaco favor. Está permitido caerse pero siempre hay que levantarse. Por eso hay que cuidar no sólo la alimentación sino otras áreas de nuestra vida, lo que yo llamo la alimentación primaria y esto es más complejo de lo que parece. Cuando no logramos esos objetivos no es porque no seamos capaces, es porque hay otras áreas de nuestra vida que están “rotas” y puede que no lo sepas o que no seas consciente de ello y esto hace que todo lo demás no funcione.  Por eso aplico sesiones de Coaching nutricional en las que trabajamos algo más que la “simple” alimentación y créeme que si no lo estás consiguiendo hay algo que no está funcionando y sea lo que sea debes buscar la raíz del problema pero si por tí mism@ no has podido no te sientas mal, un análisis desde fuera con el apoyo de un coach u otro profesional que te ayude a conocerte y analizarte te dará realmente un potencial que ya llevas dentro y no lo sabes. Hacer un cambio es mucho más que proponérselo, tener voluntad o exigirse al tope.

3. No te dejes llevar: es importante que tomes la absoluta responsabilidad y conciencia de lo que supone para tí tu cuerpo y tu bienestar. Olvida lo que los demás hacen o dejan de hacer, si te comparas constantemente con tu alrededor y sientes que estás haciendo un esfuerzo que los demás no tienen que hacer porque el universo les ha dado una buena genética y a tí no porque llegaste tarde, estás perdid@. Eso lo único que hará es crearte frustración, te sentirás bajo una especie de condena y castigo y no harás el cambio de verdad. Cada uno está luchando su batalla si tu has elegido luchar esta felicítate, porque no sólo vas a verte mejor sino que dentro de unos años disfrutarás de una salud de la que quizás aquellos no puedan. Comparte con los demás pero cuando elijas el camino correcto a la hora de alimentarte si estás en una cena o evento no cojas ese papel de víctima de “estoy a dieta” “yo no puedo comer eso” mientras miras con ojitos de cordero la comida de los demás. Tú has elegido cuidarte, has elegido sentirte mejor y por lo tanto has elegido tomar las decisiones correctas en ese momento y no comer algo que sabes que verdaderamente no te está nutriendo (ojo puedes darte un capricho si te apetece, lo que quiero decir es que no generes esa culpa y seas consecuente contigo mism@). Yo por ejemplo cuando voy a una barbacoa o asadero y me como unas verduras en lugar de atiborrarme a carne y salsas no entro en ese estado de tristeza pensando que soy una “desgraciada” por no poder comer lo que me de la gana sin engordar o sin enfermar. Simplemente disfruto, sé que lo que le conviene a mi cuerpo porque me lo pide y me siento bien y satisfecha conmigo misma. No arruines unos segundos de gloria por una eternidad de culpa. 

4. Enamórate:  si de verdad quieres hacer este cambio para siempre y quieres ser esa persona que ves que disfruta comiendo platos saludables y que no necesita comerse unas patatas fritas con hamburguesa y ketchup cada semana tienes que enamorarte de este estilo de vida. Cuándo te hablo de un estilo de vida me refiero a que la Mayor parte del tiempo estás tomando las decisiones correctas y más saludables para tí. Almenos el 80% de tu alimentación debería ser totalmente natural y sana y para conseguir esto sin sufrir y sin obligarse no hay mejor modo que enamorarse. Conforme vayas siguiendo los pasos que te he dicho antes y te des ese tiempo del que hablamos verás que poco a poco vendrá algo que haga click en tí y no te haga volver atrás pero para esto tienes que poner ilusión. Cada plato que cocines tienes que hacerlo con amor, con una actitud contenta y feliz de haber tomado esta decisión que te liberará de ese círculo vicioso y que te permitirá de vez en cuando, (cuando tú lo elijas de forma consciente), disfrutar de algún qué otro “capricho” no tan saludable sin tener que volver a empezar. 

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