TRASTORNO POR ATRACÓN, QUÉ ES?

Qué es?

El trastorno por atracón es un trastorno de alimentación que consiste en comer de forma compulsiva hasta sentirse saciado e incluso mucho más allá de la saciedad. La persona que lo sufre se siente dominada por la comida y no es capaz de parar de comer por voluntad propia. Afecta negativamente a tu calidad de vida y se puede producir en cuadros de anorexia o bulimia pero no tiene por qué reunir las mismas condiciones. Los trastornos alimenticios pueden manifestarse de distintas formas y pasar por varias fases. A menudo la persona que ha sufrido de anorexia también puede sufrir bulimia y junto con ello tener episodios de trastornos por atracón. En otros casos no se dan cuadros tan severos de bulimia o anorexia, sino que la persona simplemente come de forma compulsiva y fuera de su control sin la necesidad de provocarse el vómito posteriormente o hacer una restricción en sus comidas para compensar.

Mi historia

Sufrí trastorno por atracón durante mucho tiempo sin saberlo, hasta que una serie de acontecimientos en mi vida hicieron que todo saliera a la luz. Nunca me preocupé excesivamente por mi físico cuando era pequeña (comía todo y cuánto quería) hasta que al llegar a la adolescencia mi cuerpo empezó a cambiar y ya no soportaba del mismo modo esos desayunos, meriendas y fines de semana llenos de bollería industrial, chocolatinas, helados y bocadillos tan poco saludables. Todo esto junto a un componente emocional que había detrás muy escondido hizo que pasase de no preocuparme por lo que comía a obsesionarme literalmente con la comida sin darme cuenta. Esto no sucedió de repente de un día para otro. Primero se manifestó mi ansiedad de forma más grave, la cual afectó a mi apetito (pues en un principio dejé de comer o comía muy poco porque tenía una sensación de ahogo constante. Puedes leer mi historia aquí). Después pasé de no comer apenas nada a comer mucho, y años más tarde, pensando que mi ansiedad estaba prácticamente superada me di cuenta de que canalizaba todos mis nervios, mis emociones y mis insatisfacciones con la comida.

 

Me comía mi plato y el de la persona que tuviese al lado. Todo lo que los demás no querían me lo acababa terminando yo y poco a poco, unos años más tarde empecé a obsesionarme con mi físico queriendo bajar de peso. Caí en lo que en mi adolescencia dije que nunca haría, UNA DIETA. Empecé a hacer una dieta proteica que en un principio iba a ser de 1 o 2 meses y que finalmente se convirtió en medio año. Me obsesioné de tal manera que no me la saltaba en toda la semana, no comía en sitios públicos y si iba a casa de alguien me llevaba mi propia comida. Esta dieta no consistía en restringir calorías si no más bien en comer toda la cantidad que quisiera (de “alimentos permitidos”), eliminando grandes grupos de alimentos (entre ellos los más importantes, frutas y verduras). Al final me encontré comiendo grandes cantidades de proteína animal en distintas versiones en un mismo plato y lácteos en cantidades desorbitadas.

 

 

 

Qué efectos me produjo la dieta proteica?

Los dos extremos.

 

  • Agravó mi obsesión con la comida. (Mi día a día se enfocaba únicamente en luchar por no comer todos esos alimentos que “no podía” y compensar esos vacíos de ansiedad con los alimentos “permitidos” en cantidades muy grandes).
  • Empecé a tener serios problemas digestivos (2 años en manos de especialistas digestivos que no encontraban solución).
  • Empecé a desarrollar episodios de atracones y acciones compensatorias con la comida.
  • Mi autoestima se fue por los suelos y entré en una crisis depresiva. (Llegué a sentirme culpable hasta por comerme un yogur).

 

 

Cómo solucioné mi obsesión con la comida?

Cuando llegó el momento en el que me di cuenta de que algo no iba bien busqué ayuda profesional. Estuve muy perdida durante mucho tiempo y hice terapia con varios profesionales sin ninguna solución definitiva hasta que todos los acontecimientos me llevaron al lugar en el que estoy ahora.

Algunas de las terapias no me sirvieron para nada (en especial la que hice en la unidad especializada en trastornos alimenticios del hospital donde finalmente me dieron el alta no por solucionar el problema sino por tomarme como un caso perdido. Recuerdo perfectamente el día en el que el psiquiatra me dijo que no me estaba esforzando lo suficiente y que había decidido no continuar trabajando conmigo. Ese día me quedé a cuadros y lo que hice automáticamente nada más salir de la consulta fue comprarme unos donuts y comerme toda mi frustración en el coche). Aún y así todas y cada una de estas “ayudas” y “fracasos” me aportaron algo y me ayudaron a conocerme más.

A día de hoy (ya fuera de esta espiral interminable y viendo mi alimentación de un modo totalmente distinto), no me gusta decir que encontré la solución en una única cosa. Fueron varias (seguidas de mucho trabajo) las que me ayudaron a salir de ese estado obsesivo y ansioso con la comida, y haciendo un breve resumen estas fueron algunas de las cosas que hice:

  • Por un lado conocerme más y saber de dónde me venía todo esto (pues tendemos a enfocarnos en los síntomas y el problema no era ni la comida, ni mi físico sino la gestión que hacía de mis emociones).
  • Por otro lado utilizar herramientas para trabajar el origen y no los síntomas (no hay que encontrar una dieta perfecta, ni buscar “parches” o distracciones para no comer. No se trata de reprimirse ni de “luchar”).
  • Finalmente cambiar mi forma de ver la vida y de verme a mí misma entrenando mi mente con herramientas de crecimiento personal, encontrando un equilibrio entre mi vida profesional, personal, mi alimentación, mi ejercicio físico, mi ejercicio mental y mi descanso. Algo que integré totalmente cuando terminé mi formación como Health Coach (consultora de salud).

El estrés y las emociones juegan un papel importantísimo en nuestra vida. Si te encuentras en un momento o etapa en la que sientes que todo está desequilibrado y estás buscando soluciones con dietas, técnicas o tratamientos “parche” nunca solucionarás el problema. No porque esos tratamientos no sirvan sino porque no estás yendo al grano, al origen, a la creación de ese trastorno, problema o situación.

Pasé de esto:

  • Vivir a dieta constante y estricta que además estaba afectando a mi salud (curiosamente algo contrario a lo que se suponía que buscaba).
  • Comer cantidades desorbitadas de comida basura a escondidas hasta no poder respirar.
  • Vivir en tensión y ansiedad en reuniones y comidas familiares o con amigos a causa de la comida.
  • Tener acidez contínua, irritabilidad y nerviosismo causados por los alimentos.
  • Hacer otras muchas acciones compensatorias con la comida que me llevaron a mis zonas más oscuras y que nunca jamás pensé que yo haría.
  • Tener la autoestima por los suelos causada por un juicio contínuo frente al espejo.

A esto:

  • Poder disfrutar complemente de un estilo de vida saludable sin hacer dieta pero teniendo en cuenta qué alimentos me hacen sentir mejor y me aportan felicidad y bienestar (tanto físico como mental).
  • Poder darme los caprichos que quiero y cuando quiero tomando las riendas de mi vida sin la necesidad de sentirme culpable (antes era incapaz de comerme un trozo de chocolate o dulce sin terminar la tableta entera).
  • Comer las cantidades que quiero siendo consciente de cuándo tengo hambre de verdad (algo que antes nos sabía distinguir).
  • Sentirme agusto con mi cuerpo (algo que ha liberado mucha tensión y que incluso ha favorecido muchas de las cosas que antes me obsesionaban. No he aceptado mi cuerpo con 10 kilos de más sino que ahora me encuentro en un peso acorde con mi estatura, mi celulitis se ha reducido y no estoy hinchada como antes. Contra menos obsesión, menos ansiedad, y más posibilidades le das a tu cuerpo de volver a su estado natural.

El componente principal que se da en casos de trastornos de alimentación y/o procesos de bajada de peso es el estrés. Sufrir estrés tiene serios efectos negativos para tu salud, no solo a nivel mental sino físico.

El estrés impide que bajes el peso que necesitas bajar, te produce ansiedad y junto a ello serios cambios de humor que pueden terminar en una tristeza profunda, vacío y depresión. Por eso he decidido crear un e-book gratuito con distintas técnicas y herramientas para que aprendas a combatir tu estrés y/o ansiedad si la sufres, tanto con la comida como fuera de ella.

Si quieres este e-book de regalo solo tienes que hacer click aquí para descargarlo a través de la Newsletter (todo es gratuito).

Si estás pasando por un mal momento o llevas toda tu vida atrapad@ en un cuerpo y una mente que no te pertenecen y no te sientes bien contigo mism@ espero que esta historia tan personal e íntima pueda darte la fuerza suficiente como para entender que la vida puede ser de muchas maneras y que solo nosotros tenemos el poder de cambiarla. No te sientas vulnerable ni víctima de ello, busca ayuda, apoyarse en los demás es algo muy positivo que nos ayuda a crecer y nos da fuerza. Yo lo hice en su momento y lo sigo haciendo y aquí estoy para ayudarte a ti y a otras personas.

Te abrazo infinito.

Cris. X

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